Oración de santa Gertrudis por las almas del purgatorio

Los católicos rezamos por los difuntos porque quienes mueren en amistad con Dios, pero todavía necesitan purificarse, reciben ayuda de nuestras oraciones. En noviembre, el mes de las ánimas, muchos rezan cada día este breve ofrecimiento.

Oración de santa Gertrudis

Padre eterno, yo te ofrezco la preciosísima sangre de tu Divino Hijo Jesús, en unión con las Misas celebradas hoy día a través del mundo por todas las benditas ánimas del purgatorio por todos los pecadores del mundo. Por los pecadores en la iglesia universal, por aquellos en propia casa y dentro de mi familia. Amén.

Fuente: El texto común, como lo publican ACI Prensa y EWTN Español (anónimo, siglo XX)

Otra oración antigua por las almas

¡Oh Padre eterno! os ofrezco los méritos de la preciosísima sangre de Jesús, vuestro amado Hijo y mi divino Redentor, por todas mis necesidades espirituales y temporales, en sufragio de las santas almas del purgatorio, y especialmente de aquellos que han sido más devotos del precio de nuestra Redención y de los dolores y penas de nuestra amada Madre María santísima.

Fuente: El séptimo de los siete ofrecimientos de la Preciosa Sangre, indulgenciados por Pío VII en 1817; Colección de oraciones y obras piadosas (Barcelona, 1860), ortografía actualizada

Dale, Señor, el descanso eterno

Dale, Señor, el descanso eterno, y brille para él (ella) la luz perpetua. Descanse en paz. Amén.

De dónde viene la oración

La oración se atribuye a santa Gertrudis la Magna (1256-1302), monja benedictina de Helfta, en Alemania, y gran mística, cuya fiesta es el 16 de noviembre. No aparece en sus escritos: el texto que circula hoy es anónimo y del siglo XX.

A menudo la acompaña la promesa de que libra mil almas cada vez que se reza. Esa promesa no tiene fuente en sus escritos y la Iglesia nunca la ha aprobado. La oración es buena sin ella: ofrece por los difuntos el sacrificio de Cristo, la Misa.

Por qué rezamos por los difuntos

La Iglesia enseña que nuestras oraciones, y sobre todo la Misa, ayudan a quienes se están purificando después de la muerte (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1030-1032). El 2 de noviembre, día de los Fieles Difuntos, toda la Iglesia reza por ellos.

En noviembre la Iglesia recuerda a sus difuntos. Rosal lo explica en familia: el Día de Muertos y Todos los Santos: qué celebra la Iglesia.

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