Oraciones de protección
Cuando tienes miedo por ti o por alguien a quien quieres, la Iglesia tiene oraciones antiguas para ponerte bajo la protección de Dios. Aquí tienes el salmo de la protección y la oración a San Miguel Arcángel.
Salmo 91 (90)
El que se acoge al asilo del Altísimo, descansará siempre bajo la protección del Dios del cielo.
Él dirá al Señor: Tú eres mi amparo y refugio; el Dios mío en quien esperaré.
Porque él me ha librado del lazo de los cazadores, y de terribles adversidades.
Con sus alas te hará sombra; y debajo de sus plumas estarás confiado.
Su verdad te cercará como escudo: no temerás terrores nocturnos,
ni la saeta disparada de día; no al enemigo que anda entre tinieblas, ni los asaltos del demonio en medio del día.
Caerán a tu lado izquierdo mil saetas y diez mil a tu diestra; mas ninguna te tocará a ti.
Tú lo estarás contemplando con tus propios ojos, y verás el pago que se da a los pecadores, y exclamarás:
¡Oh, y cómo eres tú, oh Señor, mi esperanza! Tú, oh justo, has escogido al Altísimo para asilo tuyo.
No llegará a ti el mal, ni el azote se acercará a tu morada.
Porque él mandó a sus ángeles que cuidasen de ti: los cuales te guardarán en cuantos pasos dieres.
Te llevarán en las palmas de sus manos; no sea que tropiece tu pie en alguna piedra.
Andarás sobre áspides y basiliscos, y hollarás los leones y dragones.
Ya que ha esperado en mí, yo le libraré: yo le protegeré, pues que ha conocido o adorado mi nombre.
Clamará a mí, y le oiré benigno. Con él estoy en la tribulación: pondréle en salvo, y llenarle he de gloria.
Le saciaré con una vida muy larga; y le haré ver el Salvador que enviaré.
Fuente: Biblia de Torres Amat (1825), ortografía actualizada, Salmo 90, 1-16
Oración a San Miguel Arcángel
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.
Fuente: Atribuida al papa León XIII (1886)
Cómo rezarlas
El Salmo 91 es el salmo del amparo de Dios, que la Iglesia reza en las Completas del domingo. Rézalo despacio, por la mañana, antes de un viaje o en la noche, y termina con la oración a San Miguel, que pide su protección contra el mal.