Oraciones para la ansiedad y la paz interior
La preocupación nos lleva al mañana; la oración nos devuelve a Dios, que está aquí hoy. Estas son palabras que los santos y la Biblia dan a los corazones inquietos. La oración no sustituye la ayuda: si la ansiedad pesa mucho, habla también con un médico.
Nada te turbe, de santa Teresa de Jesús
Nada te turbe, nada te espante; todo se pasa, Dios no se muda; la paciencia todo lo alcanza; quien a Dios tiene nada le falta: solo Dios basta.
Fuente: Santa Teresa de Jesús (murió en 1582), hallado en su breviario
«No os inquietéis»
No os inquietéis por la solicitud de cosa alguna; mas en todo presentad a Dios vuestras peticiones por medio de la oración y de las plegarias, acompañadas de hacimiento de gracias.
Y la paz de Dios, que sobrepuja a todo entendimiento, sea la guardia de vuestros corazones, y de vuestros sentimientos, en Jesucristo.
Fuente: Biblia de Torres Amat (1825), ortografía actualizada, Filipenses 4, 6-7
«Descargando en su amoroso seno»
Descargando en su amoroso seno todas vuestras solicitudes, pues él tiene cuidado de vosotros.
Fuente: Biblia de Torres Amat (1825), ortografía actualizada, 1 Pedro 5, 7
«Venid a mí»
Venid a mí todos los que andáis agobiados con trabajos y cargas, que yo os aliviaré.
Tomad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis el reposo para vuestras almas.
Porque suave es mi yugo, y ligero el peso mío.
Fuente: Biblia de Torres Amat (1825), ortografía actualizada, Mateo 11, 28-30
Acordaos
Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado con esta confianza, a Vos también acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana. No desechéis, oh Madre de Dios, mis humildes súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.